28 de Diciembre / 3900 kilos

Como un niño con mis botas nuevas fui a la aceituna, me las pisaron uno tras otro de la cuadrilla para estrenarlas; luego, en el tajo, subieron y bajaron cerros, saltaron regajos, pisaron regueras y fardos, muy dignos los 16 euros invertidos. Hoy fardeé con la mujer del manijero. Significa que nuestro trabajo fue colocar y mover los fardos bajo los olivos; me ayudó mucho mi compañera, llegó a ser automática la tarea con su paciencia conmigo. Terminamos en esa finca hoy, después de comer, para eso teníamos que subir los fardos hasta arriba y cruzar un barranco, quedaban dos hilás o filas de olivos, un esfuerzo más y acabamos allí. Cuando miras para atrás en una clara o calle donde hemos pasado recogiendo, ves que las ramas ya no están vencidas del peso del fruto y el suelo está limpio, de hojarasca y aceituna, tras el trabajo de la cuadrilla.

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