En la tercera jornada llenamos de aceitunas el remolque del tractor, que tras pasar por las instalaciones de la limpiadora se quedó en dos mil quinientos kilos de aceitunas; una materia prima de la que saldrán quinientos kilos de aceite aproximadamente, un producto que tendrá un lugar privilegiado en la alacena de nuestras cocinas, un elemento que será la base de la preparación de nuestras recetas. El cansancio y las agujetas no me impidieron subir al remolque a mirar con satisfacción el cerro de aceitunas que recogimos de un pedazo de El Monte.

