
La lluvia de la noche anterior nos impidió ir a la aceituna, perdimos un día de trabajo y yo gané uno de descanso. Vino la cuadrilla entera a la cochera donde fichamos cada mañana y conocí a quienes serán mis compañeros de trabajo, con quienes compartiré la faena de cada día. El manijero decidió que no estaba el día en condiciones, unas se fueron a casa y otros fuimos al campo a plantear el trabajo, pues no es solamente una finca donde está la aceituna, si no varios «pedazos» como les llaman. En algunas se pondrán grandes fardos en el suelo y en otras se recogerá la aceituna del suelo con rastrillos y sopladoras, dependiendo de cuanta aceituna se encuentre caída, cuanta en el arbol o en qué condiciones se encuentren los suelos.
