2 de Enero / 8210 kilos

Año nuevo, verde vida. Empieza el mes de Enero de 2012, un año en el que los agoreros profesionales especulan como malo, una previsión fácil. Pero para mí no puede ser mejor. Tres días libres para pasarlos con mi familia, comenzando el año en casa, visitando clientes en Córdoba y disfrutando del buen tiempo. Hoy me costó arrancar la máquina, las vacaciones entumecen los motores. Esta mañana, en el punto de encuentro de la cuadrilla, se notaba el comienzo de 2012; y los efectos colaterales del final de 2011. Tras ponernos al corriente de las celebraciones de cada uno, nos dirigimos a doña Pilar, una finca bien cuidada cerca del pueblo. Con el nuevo año llegó lo bueno, a partir de ahora se notará el trabajo a destajo, los olivos están cargados de aceitunas, está muy suelta, los suelos limpios y no hay cerros ni regueras. La cuadrilla funciona como un reloj, cada uno tiene una función y los remolques se llenan antes, pero hay que coger la aceituna. Doña Pilar es un «pedazo» de cinco jilás o hileras de 40 olivos en tres claras o calles, perfecto para la cuadrilla. Mi equipo va poniendo fardos en el suelo a dos olivos, entran dos vareadores ayudados con otro que lleva colgado un vibro, tumban la aceituna del árbol al fardo, se cambian a otro olivo, mientras nosotros cambiamos el fardo con la aceituna arrastrándolo hasta otro árbol, al tercero vaciamos sobre una fardilla que  levanta la el tractor con una grúa y la vierte sobre su remolque. Una dinámica que se repite una y otra vez, sólo interrumpida al grito de «vinoooooo!» en el aperitivo, «ollaaaaa!» en el almuerzo o al finalizar la jornada.

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