La intervención integral que terminará en pocas fechas sobre un edificio histórico junto a la Mezquita de Córdoba dará a luz un nuevo Palacio de Congresos con capacidad para albergar a cerca de 1200 asistentes, una infraestructura a la que Córdoba aspiraba desde hace años. La ubicación de este espacio ha provocado un largo debate en la ciudad desde hace ya más de diez años.
El primer proyecto, tenía un coste millonario, tal como se proyectaba en esa época y cayó por su propio peso; con él, el grupo político que lo apoyaba.
Sin querer aprender de los errores, a la siguiente corporación que llegó al poder, se le ocurrió otro proyecto, que trata de convertir una enorme nave con problemas estructurales ubicada en las afueras de la ciudad en fastuoso edificio de congresos para albergar a miles de congresistas. Un proyecto que aún late en el corazón de la actual corporación mientras resuelven donde alojar y cómo transportar esas huestes de congresistas que asistan a macroeventos en Córdoba.
Los avances en las tecnologías de la comunicación son una herramienta muy útil para globalizar las sesiones de trabajo que se desarrollan en este tipo de encuentros de profesionales e indirectamente pueden evitar los desplazamientos masivos y los problemas de trafico que acarrean.
Cuando el congresista termine su jornada y salga del nuevo Palacio de Congresos de Córdoba podrá caminar por un entorno monumental protegido por la Unesco paseando hasta el hotel o al restaurante sin prisas ni atascos, llevándose un recuerdo de calidad de la experiencia vivida en Córdoba, ciudad de congresos.
La duda que me inquieta es si se pondrá en marcha antes o después que el Centro de Recepción de Visitantes entregado al ayuntamiento hace ya casi un año.
