Doble ración de azucar tuve que echarle al café para quitarme las agujetas del primer dia de trabajo, me dolía todo el cuerpo. Casi toda la cuadrilla había estado trabajando en sus olivos en pequeñas fincas (peasos, como ellos le llaman), pero yo no trabajaba tan duro desde la anterior Campaña, hace un año.
Al proceso de adaptación física hubo que darle dos cucharadas de azúcar y otra dura jornada para romper los cristales de los músculos. Con el paso de los días el cuerpo se va adaptando al trabajo, consigo hacer las labores con más habilidad, las horas pasan más rápido y la jornada se convierte en una rutina mas llevadera.
Hoy he completado los diez jornales, mas una semana que estuve de viaje… han acabado las Navidades.
Este año es diferente la dinámica de trabajo, ya no lo hacemos a destajo, ahora es a jornal, no siendo menos duro que el año anterior. Antes, el sueldo iba en función de los kilos que recogíamos cada día, ahora depende del salario que negoció al principio de la Campaña el manijero con el dueño de la finca. Ese jornal parte de un mínimo que marca el convenio laboral del municipio y aunque nuestro jornal supera este mínimo, no se acerca ni por asomo al que ganaba el pasado año a destajo.
Otra diferencia con la pasada Campaña, es que hay muy poca aceituna. La alegría con la que se llenaban las espuertas de aceitunitas es tiempo pasado. Hay hileras de olivos con un puñado de aceitunas en cada uno. Aquellas colas de remolques en la puerta de la cooperativa para dejar la aceituna se acabaron hace días. Casi todos los cooperativistas han terminado la recogida en estas fechas, mientras el pasado año acabamos a primeros de febrero.
La producción en el olivar cambia cada año: puede venir un año generoso como el pasado, en el que se doblan las ramas del peso de las aceitunas; y al año siguiente una ingrata campaña cuesta arrancar un montón cito de aceitunas. La Naturaleza alterna un año su generosidad, pero en una coyuntura tan mala como la actual, la merma en la cosecha repercute muy directamente en la economía del pueblo, tanto a los trabajadores en el numero de jornales que disminuye hasta casi a la mitad que el pasado año, como a los propietarios de la finca que aunque han cuidado el olivar e invertido lo mismo que años anteriores, la producción ha bajado hasta casi el sesenta por ciento en la mayoría de los casos. El único consuelo que tienen éstos, es que subirá el precio del aceite, le pagarán algo mas por kilo de aceitunas y de esta forma le compensará un poco la Campaña.
A mí me compensa la Naturaleza con una temporada en contacto con Ella.
