Al día siguiente, amaneció con mejor tiempo, montamos en los todo terreno y nos fuimos al campo. Al llegar, tras un bocadillo mañanero, conocí el trabajo en equipo, la cuadrilla en su apogeo, una dinámica de trabajo muy distinta a la que llevamos días atrás. Al llegar, el manijero organiza los equipos mientras terminamos el bocadillo, cada uno prepara sus herramientas y empezamos a tumbar la aceituna. A veces, los compañeros se acercan a dar aliento cuando te ven cansado o te corrigen amablemente cuando haces mal la tarea. Te acercan la garrafa del agua, te ofrecen un chicle, te hacen un comentario sobre el partido de ayer… Gente sabia y sencilla, de Cañete de las Torres, muy trabajadores, lejísimos del andaluz que describía Cayetano de Alba desde la grupa de su caballo.

