26 de Diciembre / 5310 kilos

 

Algunos días son más duros que otros. Tras dos días libres que pasé con la familia escuchando villancicos y comiendo aún mas rico, cuesta incorporarse a filas. Hoy especialmente llegué derrotado. Hemos utilizado los fardos para recoger la aceituna, en la humbría de un cerro orientado al norte, y en camiseta sudando. Lo malo llegará mañana cuando lleguemos a la cara sur, a pleno sol. Los fardos son dos mallas grandes que se colocan a ambos lados del suelo del olivo para que recoja toda la aceituna que caiga cuando se le varea, luego lo arrastramos con la carga hasta el siguiente árbol, y se va repitiendo la misma operación hasta que se convierte en una operación imposible mover tantos kilos, la única ayuda es la pendiente hacia abajo, pero cuesta un buen dolor de espalda. Los fardos se vuelcan sobre unas pequeñas lonas reforzadas que el tractor levanta con un brazo articulado y vierte sobre el remolque. Ésta es la aceituna de vuelo, una aceituna que no ha tocado suelo, llega limpia y brillante con una pátina de aceite en su piel por el roce entre ellas.

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