La Zambomba es la fiesta del fin de la campaña de la recogida de la aceituna. Se hace en el cortijo de Mojón Blanco, previamente vinieron dos compañeros a sacar los aperos agrícolas y limpiaron la nave, encendieron las chimeneas y convirtieron la nave en un salón de celebraciones.
A la fiesta están todos invitados, la cuadrilla, los familiares, los amigos y el empresario, la financia él. Empezamos a llegar a lo largo del mediodía, las camisas planchadas y los zapatos lustrosos sustituyen las camisetas relavadas y los patucos del barro. la vieja nevera eléctrica sigue enfriando ahora tumbada y rellena de hielo. En las brasas de la chimenea se cocinan parrilladas de panceta para abrir el apetito.
Niños y niñas corren jugando por el cortijo y los mayores conversamos sobre la campaña, se recuerdan los buenos momentos, se olvidan las tensiones y nos ponemos al corriente de nuestro futuro, Los platos con viandas se pasean entre los invitados. La tarde pasa y tras el café encendemos el rosco y colocamos sobre él la paella donde se cocinará un arroz para todos. A la pata de jamón hay que darle la vuelta para seguir llenando platos y la nevera se va rellenando con bebidas.
Al caer la noche cambiamos de tercio y pasamos a la sin alcohol, luego habrá que conducir. La gente menuda pregunta insistentemente cuando está el arroz terminado; el fútbol y las carreras en bici les dejó con hambre.
El anunciado fin llega inminente, las despedidas y el viaje a Córdoba cierra un ciclo de dos meses en que viví una experiencia que narré desde este blog y que tú leíste pacientemente.

