El final de campaña va a ser duro de frío, hoy Sábado fue el peor día de la aceituna, además de las bajas temperaturas, soplaba la Solana y nos metía la ola de frío siberiano en el cuerpo cuando coronamos el cerro, allá arriba el viento no tenía piedad, volaba los fardos una y otra vez haciendo mas difícil nuestro trabajo. Estamos en la recta final de la campaña, quedan un puñado de olivos por recoger su aceituna, pero tendremos que venir el lunes; no podemos terminar porque cuando el remolque está lleno acabamos la jornada. El resto, quedará para el lunes. Mejor así, son cincuenta olivos, trabajaremos media jornada y comeremos un perol de arroz en el cortijo, preludio de la Zambomba de cierre de campaña que celebraremos el próximo Sábado.
A estas alturas de temporada y con estos fríos, basta sacudir el olivo con el vibro y la aceituna cae salpicando el fardo como un aguacero. Los suelos tienen mucha aceituna caída. Cuando se echa en el remolque, se mezclará con la de vuelo, del árbol; luego, al entregarla en la cooperativa ambas serán tratadas igual en la almazara, sólamente hay una línea de recepción. Pero la aceituna debe ser procesada a las 24 horas de la recogida, la aceituna de suelo puede llevar días o semanas caída del árbol. El sabor de esa mezcla, es un aceite de buena calidad, llevo años comprándolo en una almazara del pueblo. No cabe duda que para el agricultor es un engorro separar las dos recogidas en dos remolques, y para la Almazara complicado crear una segunda linea de recepción de aceituna para el suelo, pero un paisano se preguntaba si somos capaces de apreciar esta mejora de la calidad pagando ese sobre coste de nuestro bolsillo como consumidores.

