16 de Diciembre / 5800 kilos

El frío apareció en la mañana, la cuadrilla vino más abrigada que de costumbre, los primeros vareos los hice con la bufanda al cuello,  al segundo olivo la tiré junto al gorro de lana en un esportón vacío. Me mandaron subir al cerro para amontonar con un rastrillo las aceitunas que tumbamos, solté el abrigo encima del patrol, y empecé a barrer moviendo la cintura entorno al olivo y agachándome bajos sus espesas ramas. El cielo aún seguía gris y amenazaba lluvia. Nosotros ya tenemos el tajo adelantado, mi trabajo del día será llenar esportones de aceituna de los montones del suelo; tiré la sudadera al suelo y me coloqué el primer esportón entre mis piernas, lo pensé mejor y también arrojé la camisa. Dos horas después, con la camiseta sudada, me reí al encontrar la bufanda y el gorro. Llegó el descanso del aperitivo, subimos el cerro, yo me iba poniendo  toda la ropa y al calarme el abrigo di un largo trago a la cerveza, enfriada en un hoyo que hacen que hacen al llegar en el suelo, bajo la escarcha en la umbría.

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