3 de Febrero / 7880 kilos

El grajo vive en nuestro entorno, olivares y tierra calma; así que estos días le vimos cómo nos anunciaba el frío volando bajo. Lo de los meses anteriores no fue frío comparado a lo que hoy hacía en el tajo. Todos se pusieron sus patucos sobre los zapatos para evitar el barro, yo los olvidé en casa y tuve que soportar una plataforma de pastosa arcilla bajo mis botas durante toda la jornada.
Hoy estuvimos casi todo el día terminando una zona junto a un arroyo seco que en épocas de mucha lluvia forma grandes torrenteras en el olivar, llevándose parte de la cubierta vegetal que alimenta a los olivos. Este es otro de los grandes retos a los que se enfrenta la agricultura en la actualidad, la erosión del terreno; el paso previo a la desertización. La lucha contra estos arroyos es complicada. En muchos casos la dan por perdida y el empresario ve como cada año pierde algún olivo arrastrado por las trombas de agua, pero en otros casos se combate rellenando el cauce con las ramas que sobran de la poda, las cuales van levantando el arrollo depositando en ellas la tierra que transporta el agua. También se traen los remolques con la hojarasca que sobra de la limpieza de la aceituna y se bascula sobre el arroyo seco. Son pequeñas batallas que se libran para salvar el olivar, pero la madre de estas batallas puede estar en la causa de esas lluvias torrenciales, ¿Avisos del cambio climático?.

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