18 de Enero / 8140 kilos

Reincorporación al trabajo tras cuatro días, que sentaron muy bien; Córdoba es una alternativa perfecta para salir de Cañete de las Torres, es una población mucho mayor, está a los pies de la sierra y se respira bueno. Llené las recepciones de los hoteles de mapas turísticos y pasé horas disfrutando de los juguetes que dejaron los reyes magos en casa.

Llegamos la cuadrilla, y faltan los universitarios, ellos tendrán que levantar el país algún día. Como el que coge el metro para ir a trabajar, subimos a los patrol hasta el tajo. Antiguamente, las cuadrillas montaban en remolques acondicionados ( o no) tirados por tractores, con media lona de techo y unos bancos corridos que debían ser lentos e incómodos.

Hoy usamos los patucos, el gran invento al servicio del hombre y de sus botas; unos grandes calcetines abiertos de una fibra a la que no se pega el barro, se atan a la bota, y se produce el milagro, puedes andar sobre el barro y no se te pega en las botas. La lluvia de días pasados no nos dejó entrar en el campo a trabajar, pero el barro no es un impedimento con los benditos patucos. Los fardos pesan un poco más al tirar de él, pero no dejan de caer las aceituneras como un maná sobre ellos.

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