25 de Enero / 6020 kilos


La niebla mojó el olivo durante la noche y cuando llegamos al campo tuvimos que alargar el rato del bocadillo previo al trabajo esperando a que secasen. Yo como mandarinas, sientan bien tras el desayuno que tomo cada mañana en la cocina, frente a la cristalera del patio.

En el campo, es importante saber que las mondas de mandarina se tiran al suelo de los olivos limpios de aceitunas y que el inodoro no está al final del pasillo a la derecha, si no también en los olivos limpios, vareados y con la aceituna del suelo recogida.

La basura inorgánica que generamos en la cuadrilla con los envoltorios de aperitivos y comida, van a un saco en el carro que llevamos a los contenedores de basura del pueblo. Al principio de la campaña, me guardaba en el ancho bolsillo de mi pantalón, tejoletos de cerámica antiguos que encontraba mientras recogía la aceituna de suelo. Tras comprobar que los restos arqueológicos no eran tales, guardo en ese bolsillo las latas aplastadas y oxidadas y los cartuchos vacíos de algunos olvidadizos cazadores. No hay sitio para nuestra basura en un entorno tan limpio como el olivar.

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