12 de Enero / 6500 kilos

Siempre fui duro de oído, y aquí lo sufro también; y no por estar sordo, es por que no cojo el acento profundo de mi tierra. Y de palabras nuevas estoy mucho mejor ahora. Ya noté las risas el día que se me escapó lo de «voy a sacar los vibradores» en lugar de los vibros, o lo de «jala de la red» (como si estuviese en la costa) en lugar de tira del fardo. Paciencia, la de mi cuadrilla.

Hoy hemos empezado la última y mayor parte del olivar de Mojón Blanco,  «los olivos viejos», grandes árboles centenarios muy productivos, muchas de las ramas aparecen rotas del peso del las aceitunas. Cualquiera de esos arboles merecería dar sombra a una plaza antigua y dar fe del paso de los siglos. Pero están en el olivar, esperando darnos sus frutos como cada año.

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