Mis viajes en bicicleta

cicloturismo sicilia

El cicloturismo, un ejemplo de turismo sostenible.

Mi primer viaje en bicicleta fue en una Gacela BH y me eché en la chepa una mochila con el saco de dormir; que quedó colgando y golpeando mis riñones al ritmo del pedaleo.

Tras mi descubrimiento de esta forma de viajar, mejoré los portabultos y alforjas e incorporé componentes y dispositivos que me hicieron gozar más del viaje; como el cuenta kilómetros, el cual me avisó un día que iba siendo el momento de cambiar de bici.

Con la adquisición de mi primera mountain bike supe que haría muchos kilómetros con las alforjas y el transportín sobre ella.

El primer gran viaje fue a Lisboa. Acompañado de dos amigas, partimos de Huelva con la ilusión de disfrutar de las playas de la costa Lusa. Pagamos la novatada de principiantes por tener exceso de equipaje, el balón de volleyball y el equipo de snorkell eran prescindibles.

La luna de miel a República Dominicana no fue la clásica hoony moon en Punta Cana, fue la gran aventura de recién casados. Le dimos la vuelta a media isla sin entrar en Haití. Lejos de los resorts, nos acomodamos en playas medio desiertas o en humildes habitaciones que nos brindaron muchos hospitalarios dominicanos.

Un verano dando la vuelta a la isla de Sicilia comiendo carbohidratos sabrosos y un invierno en Marruecos subiendo y bajando el Atlas fueron memorables y me dieron la categoría de experimentado cicloturista.

Hace dos semanas volví de la costa Brava, alquilé una bici en Barcelona y viajé hasta las islas Medas donde estuve buceando y saludé a los meros que conocí años antes con Marta. El viaje fue muy duro porque las subidas y bajadas de la caprichosa costa gerundense me fundieron a la semana de arrancar mi periplo, el éxito del cicloturismo consiste en no dejar ningún detalle al azar..

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